thinking
En un sinfín de excusas me encontré arrinconada ; siempre había algo por decir, la última palabra o una guerra por querer ganar. En mi soledad no encontré peor enemigo que no quererme a mí misma . No solo somos lo que hacemos, también lo que pensamos, porque podría jurarte que una oportunidad para mí no iba a haber. Tal vez me acostumbré a vivir arrastrándome para pasar desapercibida, pero entre tanto polvo me fui perdiendo, hasta no encontrar ni una pieza de mí. Es complejo pensar y se me hace una carga saber que mi corazón vive en una melancolía que no le permite vivir aquello que ama. Porque aunque ame con cada parte de mi ser, no encuentro paz. Mi discurso de independencia se ha vuelto confuso: ¿soy libre por estar sola? o ¿presa de mi libertad por no abrirme a los demás?